26 de julio de 2011

Engánchate conmigo.

Tan jóvenes eran cuando paseaban su amor sobre las ocho de cualquier tarde, que ya ni sus responsables cabezas aciertan en volver a pactar dónde se conocieron. Sus manos siempre andaban juntándose como si sus primeras pieles estuviesen bañadas por una capa imantada. 

El otro día Javier arreglaba el trastero cuando, subido a la escalera, descendió de golpe dos escalones aferrándose fuerte a una balda a media altura del techo y del suelo, suspendido quedó de una caja que se abalanzó a él como si quisiera devorarle con lo que custodiaba. Cerró la escalera y se encendió un cigarro mientras se sentaba en el banco de trabajo, apartó sin más lentitud y con presteza las herramientas utilizando la caja de paño. Sus dedos enmudecidos agarraron un cutex y rajaron el precinto a lo largo, afinaba su mirada quizás afanado en rescatar aquellos recuerdos de antaño para que no le ahuecaran con cosquillas el espacio destinado al ayer, hoy inflado y rebosante de dulces y amargos sabores, capaces por enlazados, de provocarle una sacudida de amor despierto y vivaz.

Así fue, sin más la caja colmada de presentes introducidos por Silvia, previamente besados con sus ojillos cerrados, durante años, en su cuarto de niña de papá y mamá, e imaginándola tan jovial y divertida, tan enamorada de la vida, ingenua y bella, besó las fotos, aquellas pulseras, las púas de las guitarras que él creía que ella tiraba porque la relegaban, las cartas de su puño y letra enviadas desde Alemania, una alianza grabada con la inscripción "Siempre Tuyo" y un par de monedas antiguas que encontraron juntos en la Muralla de San Carlos. Revueltos y recapitulados los regalos, los recuerdos se transformaron en un volver a vivir tierno y perdurable, depositó encima de la máquina de cortar madera la tapadera que cubría su pasado con ella, sujetó con cariño el continente mimando con su sonrisa el contenido y se alejó del trastero postergándolo a otros instantes menos anhelados.


5 comentarios:

Pakiba dijo...

Y dice que no escribes bien? , recorcholis!!! me dejas sin aliento al leer.

Bonita foto has puesto de cabecera, que dos paseantes más guapas.

josefina dijo...

Precioso relato.
Un beso para las tres

Carla dijo...

Un placer leerte a estas horas cálidas de la tarde, tu relato me ha encantado, como la bonita canción del vídeo.

Besos.

Saudades8 dijo...

Espero que los dos sigan con la misma ilusión de aquella juventud que se fue y que como una película en sepia trajo a la memoria aquella caja que encerraba una vida.

Me ha encantado.

Saludos

Princesa115 dijo...

Cuántas cajas tenemos guardadas? Y aquellas que sólo tienen cabida en el corazón...de vez en cuando hay que sacarlas para airearlas.

Bonito relato niña

Un beso grande