20 de noviembre de 2010

La bifurcación (II).

Wiener Philharmoniker, Carlos Kleiber , Beethoven Symphonies 5 & 7 (DG 447 400 , 2)

Los días amanecían todos los días pero mis persianas no terminaban de permanecer arriba, la luz natural me punzaba los ojos, la artificial me agradaba porque me refugiaba entre paredes y predecían la oscuridad que en horas habría y el día perdería, se iría, le despediría.

Pasé, polulé sin risa, sin fuerzas ni apetencia de vida durante no sé cuánto tiempo, lo único que hacía era seguir mi rutina previamente establecida y amontonar datos, más datos, más miedos, más "mierda" en mi cabeza, caótica y trastornada iba inconscientemente tomando decisiones.

La estimulación temprana de Luisa fue la primera de muchas. Y se la ofrecimos en el mismo lugar donde ya la habían etiquetado para toda su vida. Allí realmente coincidí durante cinco meses con Irene, allí la comprendí, allí en la misma sala donde todo una mañana fue subrrealista, donde se transformaron mis sentidos y se agudizaron incoando un camino digno y duro. Allí ví a personas autistas profundas escapándose de su residencia para tirar todo tipo de objetos por los muros mientras diluviaba, mi desesperación aumentaba al no encontrar a los cuidadores, que a veces salían otras ni se percataban, allí desde una barrera les gritaba que entraran, no sé cuántas mañanas lluviosas de enero y febrero les avisé, mis ojos se lamentaban y mi angustia aumentaba hasta que acababa la sesión de mi hija y corría, corría, no sé si poseía paraguas, sólo sé que en el coche me sentía lejos, a salvo de un mundo distinto y la abrazaba, abrazaba con fuerza a Luisa antes de colocarle el cinturón. Al arrancar el coche las emociones cobraban niveles aceptables para iniciar la marcha hacia Cádiz, hacia la Escuela Infantil Pekes donde mi hija aprendía a socializar, a leer, a hacer grafías, a dibujar, allí si sentía que aquello la beneficiaría, luego iba a San Fernando a trabajar.

Luisa daba sus sesiones en APNA (asociación de padres de niños autistas) a primera hora de la mañana, un cuarto de hora antes de que acabara solía llegar Irene con su hijo Luis.

Irene y yo hicimos buenas migas....., aunque una mañana, trazamos una bifurcación paralela.

Continuará...

4 comentarios:

Pakiba dijo...

Maria del Mar, cuanto amor hacia tu hija hay en tus palabras y cuanta amistas y cariño a esa persona que juntas podeis compartir tantas cosas.
Desd aqui te mando yo también mi a
poyo y amistad y un gran beso.PAKI.

fiaris dijo...

Te envio un abrazo de fuerza y cariño.

su chico dijo...

Es curioso que, aunque salto de amigo en amigo al azar (y cierta teoría de posibilidades afirma lo contario), siempre encuentro un amigo entre vuestros amigos
¿Será porque todos lo somos hasta que por alguna torpe razón decidimos no serlo?

Espero no tardar en volver y comentarte si tengo alguna respuesta

al + mc

María del Mar dijo...

jajajajajaja, puede que tengas mucha razón, su chico, por cierto, qué significa al + mc? disculpa mi ignorancia.

Gracias Pakiba y Fiaris, gracias y recibido y enviado, jajajaja. Muacksss.