26 de marzo de 2011

Maldad.

No te acerques a ella, ni te inmiscuyas en su recóndita calaña aspirando a averiguar sus entresijos; ella los esconde para que no halles su composición ni su naturaleza. Deja que así sea.

No puedes comprenderla, sólo observarla y reprenderla. Su poseedor la canaliza por sus paredes ligeras, para que fluya ágilmente; ella sólo se detiene para contemplar sus proezas, como si presenciara la belleza.

No malgastes tu energía en descifrarla, es algo más sabio que un cálculo matemático, más elocuente que un erudito en leyes, está encriptada para tí y para mí. Y..., deja que sea así.



Para mí esta canción es la respuesta más bella de rechazo a la maldad. Para muchos, el grito del corazón roto.

4 comentarios:

Princesa115 dijo...

Es un gran cantautor, de los mejores
Hay que alejarse de la maldad, de las personas que disfrutan haciendo daño a los demás.
Buen texto María del Mar

Un beso

nuria dijo...

Esta, como todas sus canciones, me retrotraen al pasado, cuando lo escuchaba en cintas de cassette de las que se quedaban pillás y rebobinaba con el bic.
Para mí quizá represente el grito del corazón, hacia lo que nos haga sufrir.

Tus palabras, como siempre, me llegan al alma.

Pakiba dijo...

Preciosa canción, un grito del corazón para aquellas personas que nos hacen daño.

María del Mar dijo...

Gracias a las tres por vuestros comentarios.Algún día le escribiré a la bondad, que por cierto, en ocasiones la veo "dolorosa".