26 de noviembre de 2013

Nadie me curó del egoísmo que siento por no tenerte, por no verte.





Nadie se atrevió a ocupar tu espacio, ni yo lo rellené con otros amores, sólo el sol y la luna te ganaron la batalla, sólo los imperecederos triunfaron y tú, regente de la fuerza te debilitaste.

Ya no te espero. Sé que las cenizas se habrán disipado y ni en el aire vives confinado. No eres eco de ninguna roca, ni coraza de ningún argumento, no eres palabra escrita, ningún árbol crece hoy por tu riego. No eres reclamo de jóvenes, ni recuerdo de viejos pues ya se han muerto. No eres polvo y sí fuiste humano, pero no te espero.

Pero te quiero y son diez años sin que el sol que calienta mis manos abra tus ojos, sin que el tiempo imparcial e impío dosifique mi aliento y custodie mis aciertos. Diez años sin credo y hablándote a solas, !con cuánta ironía convivo!,...

Mientras te amo, retumba en la pared algún eco mío fallido y son tus nietas las que crecen impregnadas de mí (yo parte de ti) y ojean fotos en las que sonríes y hacen preguntas que dibujan tantos gestos en mi rostro que invitan a compartir el recuerdo.

Ellas me curaron del egoísmo que siento por no tenerte, por no verte.

Te quiero Papá.

P.D: Voy cumpliendo una de las dos promesas. Voy dejando de fumar :)

2 comentarios:

Pakiba dijo...

Conforme voy leyendo se me va poniendo un nudo en la garganta y los ojos se me entelan de esas lágrimas que siempre aflorecen con los recuerdos.

Un beso querida Mari.

Rafarrojas Rojas dijo...

yo voy dejando de dejar de fumar,
feliz navidad